Un día en la vida de una QA Tester: entre pruebas, reuniones y vida familiar

· Carla Aguirre

Un día en la vida de una QA Tester: entre pruebas, reuniones y vida familiar

Cuando digo que trabajo como QA Tester, muchas personas imaginan que paso el día haciendo clic en una aplicación hasta encontrar algo que no funciona. La realidad es bastante diferente.

Mi trabajo comienza mucho antes de ejecutar una prueba. Comienza entendiendo qué se espera que haga el sistema, qué necesita el usuario y, sobre todo, preguntándome: ¿qué podría salir mal?

8:00 a. m. Empieza la jornada

Trabajo de forma remota, así que mi oficina está en casa. Eso tiene muchas ventajas, pero también significa que la vida laboral y la familiar conviven en el mismo espacio.

Mientras comienza mi jornada, en casa también ha comenzado el día de mis hijos: colegio, desayunos, cosas que aparecen a última hora y alguna pregunta que inevitablemente llega justo cuando estoy concentrada.

A las 8:30 tenemos nuestra daily. Es el momento de revisar en qué estamos trabajando, qué avanzamos y si existe algún bloqueo que pueda afectar las pruebas o al equipo.

Y después comienza una de las partes que más disfruto de QA: analizar.

- Antes de probar, hay que preguntar -

Cuando recibo una historia de usuario, no empiezo inmediatamente a ejecutar casos.

Primero la leo.

Reviso los criterios de aceptación, las reglas de negocio, los diseños y el flujo esperado. Comparo información y trato de encontrar inconsistencias antes de que se conviertan en problemas.

¿Qué pasa si el usuario introduce un dato incorrecto?

¿Qué ocurre si deja un campo vacío?

¿Y si alcanza el límite permitido?

¿El sistema debería guardar la información o rechazarla?

¿El mensaje que recibe realmente explica lo que ocurrió?

Muchas veces, una buena prueba nace de una buena pregunta.

Y esa es una de las cosas que he aprendido trabajando en calidad: QA no consiste solamente en encontrar defectos. También consiste en detectar riesgos, inconsistencias y escenarios que quizás nadie había considerado todavía.

- Diseñar las pruebas -

Después del análisis preparo mis escenarios y casos de prueba.

Incluyo el camino esperado, pero nunca me quedo solamente con el caso en el que todo funciona correctamente.

Pruebo escenarios positivos, negativos, valores límite y situaciones poco habituales que un usuario real podría provocar.

También preparo los datos necesarios para ejecutar cada escenario y mantengo la trazabilidad entre requerimientos, pruebas, ejecuciones y defectos. Porque probar no es simplemente decir “funciona” o “no funciona”. Hay que poder demostrar qué se probó, bajo qué condiciones y cuál fue el resultado.


- Cuando aparece un defecto -

Encontrar un bug no significa simplemente escribir: “esto no funciona”.

Hay que reproducirlo, identificar las condiciones en las que ocurre, recopilar evidencias y documentarlo de manera suficientemente clara para que otra persona pueda entenderlo y reproducirlo.

Luego viene la conversación con desarrollo.

A veces descubrimos que efectivamente existe un defecto. Otras veces encontramos una regla de negocio que necesita aclaración. Y en algunas ocasiones la conversación revela algo aún más importante: un escenario que nunca había sido contemplado.

Cuando desarrollo realiza la corrección, vuelvo a probar.

Retest.

Y, dependiendo del cambio, también reviso que aquello que funcionaba antes continúe funcionando.

- Y mientras tanto… sigo siendo mamá -

Trabajar desde casa no significa que la vida familiar se detenga durante ocho horas.

Puede haber una tarea del colegio que revisar, materiales que conseguir, un niño que necesita algo o simplemente la logística normal de una casa con hijos.

He tenido que aprender a cambiar rápidamente de contexto: puedo estar en una daily hablando de una historia de usuario y, unos minutos después, tener que salir corriendo a limpiar una colita. Luego regreso, abro Jira y continúo hablando de criterios de aceptación como si nada hubiera pasado.

No siempre es sencillo.

Pero también hay algo que valoro mucho: puedo desarrollar mi carrera profesional sin estar completamente desconectada de la vida cotidiana de mis hijos.

- Lo que no se ve de un QA -

Una parte importante de mi trabajo ocurre en silencio.

Leer.

Preguntar.

Comparar.

Documentar.

Volver a probar.

Pensar en escenarios que todavía no han ocurrido.

Un QA desarrolla una especie de curiosidad permanente. Cuando algo funciona, la siguiente pregunta casi siempre es: “¿Y qué pasa si…?” Después de varios años trabajando en pruebas, esa forma de pensar termina acompañándote incluso fuera del trabajo.

- Al final del día -

Hay días tranquilos y otros en los que aparecen incidencias, cambios de último momento, reuniones y varias ejecuciones de una misma funcionalidad.

Y cuando una solución finalmente llega a producción, muchas veces pienso en todo lo que pasó antes de llegar hasta allí: las preguntas, los escenarios que probamos, los errores que encontramos, las correcciones y las veces que tuvimos que volver a probar.

Al final, esa es la parte de mi trabajo que más valoro: saber que participé en ese proceso y que mi trabajo ayudó a que el producto llegara al usuario con menos errores y riesgos.

Y al día siguiente, cuando vuelva a abrir mi computadora, seguramente empezaré nuevamente con la misma pregunta: ¿Qué pasa si…?

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